Virginia

Les voy a contar un poco mi historia. 

En 2015 cuando quise empezar a buscar bebé ese mes no vino mi regla. Pensé que eran los nervios, la ansiedad…al mes siguiente viene una fuerte hemorragia que me llevó a la guardia y ahí me dijeron que podía ser una señal de tener una menopausia precoz.

Me dieron pastillas por 3 meses para regularlo hormonal y vacunas de hierro para la anemia. Durante esos tres meses empecé a leer un poco que era la menopausia precoz. En marzo 2016 me habilitaron la búsqueda porque ya los valores de la anemia estaban bien pero en abril vuelvo a tener hemorragia y ahí me hacen todos los estudios que confirmaban la falla ovárica precoz con valores de HAM 0,77 estradiol 300 y recuento de folículos 3. Ya meses atrás había comenzado a circular por los foros sobre temas de fertilidad sobre todo de España porque yo vivo en Argentina nos llevan años luz al hablar de la onagra, de la maca, las vitaminas…cosas que me costaron conseguir pero de a poco fui encontrando todo lo que leí en los foros que podía ayudar y básicamente comencé rutinariamente a ingerir una batería de todo esto: el aceite de onagra, el Vitex (que acá se venden combinación con otras vitaminas), noni, uña de gato, la maca, resveratrol  acai, levadura de cerveza, arándanos, polen y varias infusiones.

Presumiendo el panorama y para comenzar los trámites para que cubriera el seguro social cualquier tratamiento, pidieron los estudios de mi esposo, ellos daban mucho peor; un diagnóstico de astenoteratozoospermia severa y unos índices tema inmunológico al límite, por lo que lo enviaron a consultar un andrólogo y a mí todo el resto de estudios que faltaba.

El andrólogo descubrió que también tenía problemas hormonales: las testosteronas recuerdo que era la más baja, pero otros también, y le dio medicación hormonal. En el resto de mis estudios en la histerosalpingografía salía que tenía pólipos de los cuales la doctora dijo que debía operarme. Seguían pasando los meses. Por ese entonces ya estábamos en agosto de 2016.

Ese día del diagnóstico de mi pareja, a las 3 horas de llegar a casa me llamó de una de mis mejores amigas contándome que estaba embarazada, fue duro. Después de llorar muchísimo me puse a leer el doble de tiempo, tal vez en una actitud negadora, historias capturadas y acumuladas en mi teléfono que, pese a todo pronóstico, habían quedado.

También decidí investigar si había algo que las había ayudado a las personas que tenían que hacer tratamiento de fertilidad asistida, porque la doctora ya nos advirtió que lo que debía hacerse nuestro caso era una ICSI. Al comienzo con acupuntura, con el inofolic (es lo que en Europa es el Ovusitol) también incorporó Q10 , Chiro inositol y más actividad física. Y mi pareja hacia desde julio q tomaba maca, noni, té verde y sobres multivitamínicos. Y cambios de hábitos alimenticios. En octubre me operan de los pólipos y a los 30 días me dan el alta. Por la temperatura basal que llevaba control y y el tacto al cérvix me daba cuenta que ya hacía dos meses que no estaba ovulando, la acupunturista decía q se estaba reseteando mi cuerpo. Ahí me puse firme. Saqué los hidratos refinados, grasas y comida chatarra.

Hice cursos de psicología positiva, resiliencia…en la aceptación de lo q me tocaba. Seguí controlando el cérvix, no había flujo “clara de huevo”, pero igual hacia los deberes, y de día. Porque entre todos los lugares a los que fui una doctora naturista me dijo que era mejor tener relaciones durante el día así cómo alimentarse antes que termine el sol. Así fue llegó el día 31, 32, 33…estaba muy enojada porque pensaba que esta vez sí ya me estaba golpeando la puerta la menopausia. Me fui a comprar medio kilo de helado y compré un test.

Esa tarde había convencido a mi pareja para que fuéramos a ovodonación directamente y no perdiéramos los intentos de la seguridad social, lo cual aceptó. Hice el test y antes de los 5 minutos ya estaban las dos rayas bien marcadas. Al otro día fui a la Guardia. Hicieron la Beta que dio positivo y pidieron eco, en las que se presume que estoy de 5 semanas.

No sé cómo termine mi historia. Dios quiere que bien, pero si algo quisiera transmitirles es que uno tiene que hacer todo lo posible, todo. Hay muchas cosas que están en la naturaleza y la medicina tradicional las ignora, pero nuestros abuelos no las ignoraban.

Por eso creo que hay que sumar de todo lo mejor un poco y aunque solo exista un caso, el mío, que es uno, y así como hay uno puede haber 2, 35, 100…pero los médicos no nos dan la pauta para buscar las mejores opciones para intentarlo natural, sino directamente ir a tratamiento ¡que no deja de ser un negocio! Mucha fe.

Besos. Virginia (Twitter).

Habilidades

Publicado el

19 enero, 2021

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